En esto del emprendimiento social en España llegamos tarde. ¿O quizá no?

Allá por la mitad del siglo XX, mientras en la mayoría de potencias (con los países anglosajones a la cabeza) el emprendimiento social ya formaba parte del tejido productivo y comenzaba a extenderse gracias a prescriptores como Bill Drayton, fundador de Ashoka, en España aún tardaríamos medio siglo en incorporar esta disciplina que persigue la generación de soluciones innovadoras a problemas sociales. ¿O quizá ya lo estábamos haciendo?  Si Bangladesh y Yunus tenían su Graamen Bank y Drayton y EEUU su Ashoka, nosotros teníamos nuestra ONCE, que lleva desde 1938 generando soluciones innovadoras para garantizar la igualdad e integración social de las personas con discapacidad visual y, más importante aún, sensibilizando a nuestra sociedad. Sólo hace falta ir a cualquier otro país del mundo y buscar a personas con discapacidad visual por la calle para comprobar la diferencia abismal que existe entre nuestro país y el resto. [Ir a la fuente original]