¿Por qué una fundación? ¿Has valorado otras formas jurídicas?

Una fundación es una organización sin fines de lucro que persigue fines de interés general y beneficia a colectividades genéricas de personas. Su patrimonio, inicial y futuro, está afecto a esos fines de interés general, incluso en el supuesto de disolución.

Son variadas las razones que llevan a una persona o a una institución a emprender un proyecto con fines sociales. Responden en muchas ocasiones a motivaciones o experiencias personales y vitales. En cualquier caso, son respuestas individuales o colectivas que se dan ante determinadas necesidades y aspiraciones sociales.

Si emprender es “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro” (DRAE), el emprendimiento social es aquel negocio o aquella obra que pretende dar respuesta a una necesidad social.

Sin embargo, la fundación, no es en todos los casos el vehículo más adecuado para dar respuesta a necesidades sociales o a iniciativas de interés general. Hay que tener en cuenta las características que la definen:

- Sus fines deben ser de interés general y beneficiar a colectividades genéricas de personas.
- Aunque pueden tener una duración temporal, en general su vocación es indefinida.
- Deben constituirse con una aportación mínima del fundador o fundadores de 30.000 euros. Cabe el desembolso sucesivo.
- No pueden beneficiar ni directa ni indirectamente al fundador ni a los patronos, que son aquellos que la gobiernan, ni a personas singularizadas que no persigan fines de interés general.
- En caso de disolución, ni el fundador ni terceros recuperarán las aportaciones realizadas, pues el remanente se destinará a otra entidad sin fines de lucro o a una institución pública.
- Está sujeta a supervisión de la administración (protectorado), a través de la rendición anual de cuentas, de la supervisión del presupuesto y del plan de actuación y de la tramitación de autorizaciones y comunicaciones para determinados actos de disposición patrimonial.

Al fundar o constituir una fundación, el fundador se desprende de un patrimonio que afecta para siempre a los fines de interés general que haya determinado. Por ello:

1. Si nuestro proyecto es de interés social, pero se espera o no se descarta una retribución o una recuperación del capital invertido a través de un posible reparto de los beneficios, esto no es una fundación. Estaríamos en este caso en el ámbito de las sociedades mercantiles. Las empresas pueden tener objetivos sociales, y es posible que sus socios o accionistas decidan, sobre todo en los primeros años, una reinversión de los beneficios generados, pero ello no obsta para que más adelante puedan repartirlo legal y legítimamente. Esto no es una fundación.

2. Si nuestro proyecto es de interés social, pero lo que se busca es una retribución o una recuperación del trabajo y el tiempo personal invertido en el proyecto, nos encontramos en el ámbito de alguna de las empresas más genuinas de la economía social, como pueden ser las cooperativas. Tampoco esto es una fundación.

3. Si nuestro objetivo es social y no buscamos ningún retorno a nuestra inversión, sino únicamente el impacto social, nos encontramos en el ámbito de las entidades sin ánimo de lucro, en el ámbito de las asociaciones o de las fundaciones.

 

Fundación versus asociación

Tanto la asociación como la fundación son consideradas como entidades sin ánimo de lucro. No obstante, existen diferencias entre ellas: la asociación se caracteriza por tener un elemento personal – personas que se unen para perseguir un fin común -, mientras que la fundación tiene un elemento patrimonial – un patrimonio que se afecta con carácter permanente a un fin de interés general ajeno al interés del fundador -.

La fundación debe perseguir siempre un fin de interés general, mientras que la asociación puede perseguir bien un interés común “sólo para sus socios” o bien un fin de interés general.

En ocasiones, debido a la ausencia de un patrimonio inicial o por otras razones, muchos proyectos sociales o de interés general se canalizan a través de asociaciones. Si cumplen determinados requisitos, podrán solicitar la declaración de utilidad pública pasados los dos primeros años de funcionamiento. La declaración de utilidad pública supone la equiparación en el ámbito administrativo y fiscal con la fundación.

En la sección de preguntas frecuentes de la web encontrarás más información sobre todas estas cuestiones.

Si necesitas hacer una consulta relacionada con esta sección, tienes una duda o quieres hacer una sugerencia visita el formulario de la Asociación Española de Fundaciones, haciendo clic aquí

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